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por Paco Ladera 21ª generación estilo Chen, 4ª Hun Yuan Las primeras demostraciones del poder marcial del Taijiquan en la época en la que vivimos, fueron desarrolladas por el Maestro Chen Fake en Beijing alrededor del año 1929, que tras la recomendación de un compañero, Chen Zhaopi (18 generación del estilo Chen), dejó la aldea en que vivía (Chenjiagou) y viajó a la ciudad. La gente se asombraba de que un arte que había sido conocido como método de salud y longevidad fuera tan efectivo. Aún en la actualidad, los practicantes de Taiji y de artes marciales desconocen la efectividad y precisión de su aspecto marcial. Ha sido relegado al adiestramiento de la relajación y la suavidad, perdiendo con el paso del tiempo la aplicación de sus principios energéticos a la lucha y la resolución de situaciones de máximo peligro.
La destreza de los luchadores de Taiji se basa en la experiencia del Qi o fuerza vital y la capacidad de reaccionar espontáneamente ante cualquier situación. Estas habilidades son adquiridas a través de las prácticas de Tuy Shou y San Shou. Estos trabajos son típicos de todas las escuelas de artes marciales chinas, sean externas o internas y hayan sido denominadas con este nombre o no. Tuy Shou es conocido como Manos Pegajosas o Manos que escuchan, pero no es una traducción que describa con exactitud la esencia de esta práctica, prefiero llamarlo Seguir la Corriente o Fluir como un Río en Movimiento, porque aunque no es una traducción veraz de la lengua china, si que representa la realización a la que llega el estudiante de estos ejercicios.  El Tuy Shou son prácticas con compañero que llevan a potenciar los cuatro poderes de K´ung, Chieh, Tso y Jou. El empuje de manos es básico si queremos desarrollar un alto nivel de escucha y sensibilidad para conocer cuál es el punto por el que solventar con éxito una situación de estrés. Debemos experimentar los contactos débiles y fuertes del compañero al realizar la presión, donde vamos a ejercer nosotros la mayor potencia en la posición en la que nos encontramos, el momento preciso para cambiar las direcciones, para escurrir o circular... Conforme la fuerza (puede ser un puño, una patada, un golpe con el hombro, una luxación...) nos llega, ser capaces de ofrecerle la salida adecuada para mantener el equilibrio de nuestra estructura, llevando la energía del contrario al extremo, a un punto crítico donde no encuentra impacto y girarnos emitiendo la potencia del Qi (Pong Jing) es denominado tragar y escupir, o vaciar el cuerpo y expandir la fuerza. Son Yin-Yang que giran buscándose el uno al otro. El lugar que se vacía cuando el compañero trata de golpearlo es denominado Yin, pues él no encuentra oposición y su poder se pierde, mientras que el punto lleno, donde nosotros aprovechamos para ejercer la fuerza de nuestro giro, es Yang, pues es el que realiza el impacto. Para que el practicante de Taiji tenga éxito debe cultivar los principios básicos de adherirnos, neutralizar, girar y seguir o K´ung, Chieh, Tso y Jou. K´ung es la capacidad de vaciarnos sin perder el contacto con el adversario, sin huir ni un solo centímetro, sin recurrir a la fuerza de un solo gramo de más innecesario para movilizar los mil kilos que nos ejerce. Este concepto, igual que los otros tres, es un estado mental, emocional y físico. Si quiero ser capaz de enfrentarme a un adversario que tiene el deseo de herirme o incluso de matarme, debo vaciarme completamente, no basta con ser fuerte y habilidoso sino que debo deshacerme de la energía del miedo, el pánico o la agresividad. K´ung en el trabajo con compañero lo explicamos como buscar el contacto sin ejercer resistencia ni retroceder para escaparnos. Adherirnos en todo momento para comprender el lugar donde nos lleva la situación, es decir, no nos despegamos del desplazamiento del contrario hasta que comprendemos su intención de golpear, de barrer, de luxar o bloquear. Es una sensibilidad extrema, más allá de la mente pensante. Yo lo considero como la intuición espontánea del instante que nos rodea. En el aprendizaje de estos elementos, se comienza con ejercicios muy sencillos, donde observamos la capacidad individual de mantenerse unido a cada movimiento que surge, a cada desplazamiento en las manos (o en los pies, las caderas...) del contrario y si somos hábiles y sensibles para comprender hacia donde se mueve sin interrumpirlo. Es una suavidad especial pero que no se convierte en algo inerte sin utilidad práctica. Muchas personas piensan que si existiera una agresión de verdad, no serviría para nada ser sensible, sino que es mejor ser rápido y contundente con técnicas aprendidas a través de la repetición constante. Yo creo en la importancia de ser realista, pero también en el despertar de una especial intuición de nuestro cuerpo interno a reaccionar casi espontáneamente a los acontecimientos que acontecen. Chieh es denominada neutralización. Para que la potencia adherida a nosotros, que estamos sintiendo sin distraernos ni un solo instante, no pueda causar desequilibrio en nuestro centro y así mantenernos fuertemente enraizados necesitamos Chieh. Todo gran luchador posee estas dos facultades, K´ung y Chieh, para escuchar y desplazar los ataques con el mínimo esfuerzo y la mayor facilidad.
Se crea un muelle en el cuerpo debido a la presión que origina la fuerza del contrario al contactar con nosotros, por ejemplo, cuando bloqueamos un puño, el impacto ejerce presión sobre los brazos, estos sobre los hombros y así sucesivamente hasta los pies al pasar por el cuerpo y bajar hacia la base. Esto es básico, pero también el suelo ejerce la misma presión hacia arriba, contrarrestando la fuerza recibida en los brazos, es como un balón que tratamos de sumergir en el agua, conforme más fuerza realizamos más saltará el balón cuando lo soltemos. Los practicantes de Tajiquan aprovechan este impulso de manera asombrosa, incrementándolo al sumarle la fuerza ejercida por el Qi de sus centros energéticos y los órganos vitales. Tso rompe la intención donde estaba fijado el ataque, nos permite ceder, guiando al compañero al punto en el que cambiamos cualquier desventaja, para convertirla en ventaja. Es denominado girar, pero no solo para una distancia larga, cuando el golpe ha salido o no a comenzado todavía y tratamos de ganar una mejor posición sino en los microdesplazamientos originados mientras los brazos se encuentra desviando, repeliendo y colándose entre los resquicios que se crean en las guardias de ambos, Es milimétrico, casi imperceptible por una persona insensible aunque este practicando con un experto. En estos momentos es donde se crea el choque, la brusquedad, la rigidez de los músculos que entorpece la sensibilidad que no permite fluir en el movimiento y aprovechar las debilidades que surgen. En mis comienzos como practicante de Taijiquan, me resultaba frustrante intentar reaccionar a los empujes del compañero en actitud relajada, habiendo practicado durante años Kung Fu y sabiendo que “podía lanzar un golpe certero y dejarme de tonterías”. El tiempo, me permitió experimentar la sensación de soltarme ante una presión o un golpe y percibir la gran efectividad de una técnica realizada de forma relajada y energética, en comparación con la misma técnica efectuada con el ímpetu de expresar la mayor potencia, pero que crea tensión en los tejidos y bloquea el Qi. Es magnífico poder encontrar una debilidad en cada una de las fuerzas o capacidades del contrario. Jou es la finalización completa de un círculo, que comienza cuando el golpe empieza a surgir de la mente del adversario hasta que es devuelto o utilizado para su derrota, lo llamamos seguir. San Shou se puede traducir como la Mano de la Mil Direcciones o Combate Libre. Es conocido por todos la sensibilidad excepcional de muchos Maestros de Taijiquan, pero al tiempo es puesta en tela de juicio su aplicación marcial. San Shou es la puesta en práctica de cada movimiento de las formas, de cada potencia, de cada golpe, patada, Chin Na,... a distancia corta, media y larga, en distintas velocidades y alturas, incluso en el suelo. Permite al estudiante ejercitar todos los instintos despertados a través del Tuy Shou ante ataques certeros de todas las “articulaciones” (puños, codos, hombros, cabeza, pecho, espalda, cadera, rodillas y pies). Es la utilización precisa de la sensibilidad y flexibilidad de los movimientos hacia un punto en concreto. El San Shou es similar al Chi Sao de Wing Chun.
El Tuy Shou es muy conocido en todo el mundo como el adiestramiento de los estilos internos para la lucha, pero esto no es correcto. El Tuy Shou es una parte de la lucha Taiji. Este se debe combinar, primero con las aplicaciones marciales de las formas de Taijiquan que nos proporcionan Luxaciones, Proyecciones y Golpes en Puntos Vitales y segundo con el San Shou. El San Shou va a determinar las situaciones de estrés que permiten al luchador, paso a paso, expandir la sensibilidad de su adherirse, neutralizar, girar y seguir ante energías que vienen a máxima velocidad y potencia en espacios reducidos y sin despegarse ni un solo instante. K´ung, Chieh, Tso y Jou nos son exclusivas de la distancia más corta, donde existe contacto, sino en cualquier momento en donde un fuerza va ser ejercida sobre nuestra estructura. Lao Tse, gran filósofo chino escritor del Tao Te Ching, decía que el verdadero sabio ganaba la lucha sin necesidad de confrontación. Esta palabras nos dan la referencia del nivel más elevado de práctica marcial, donde nuestra escucha ha sido desarrollada hasta el extremo de la intuición espontánea que nos permite conocer las intenciones del contrario antes de realizar su primer movimiento. Hemos escuchado y leído cientos de veces anécdotas de maestros antepasados que eran capaces de proezas semejantes a las relatadas por el anciano Lao Tse, pero continuamos con el “si no lo veo no lo creo”. Ellos nos transmitieron sus experiencias y enseñanzas para que llegásemos al nivel de la energía consciente, es ahora nuestra obligación ponerlo en práctica. Paco Ladera es discípulo del maestro Pedro Valencia |