Uy! creo que ésta sí que es una tarea difícil.
Antes de hacer Tai Chi, por mucho que me hubieran hablado y requetehablado de los beneficios y maravillas de practicarlo, creo que jamás me hubiera atraído. Para bien o para mal creo que las cosas siempre suceden por algo, y si ese algo te llega, tienes que aprovecharlo.
Yo empezé tai chi por pura casualidad, en realidad por stress, necesitaba algo de ejercicio, que me distrajese y descargase. Llevaba muchos años en danza pero lo tuve que dejar por el horario de trabajo, y lo quería retomar. Pero el curso estaba demasiado avanzado y decidí esperar a septiembre para comenzar en el nuevo año. Entre tanto, me comentaron que para la ansiedad iba bastante bien la acupuntura, así que comenzé a leer sobre ello, pero mi fobia a las agujas y mi escepticismo a los "meridianos energéticos"

por favor!!! curanderos no!! (jajajajaja!) Leí que también se podía trabajar con esos meridianos y provocar relajación con el tai chi, que, además, me iba a salir mucho más barato, así que me decanté por esto último. Total, tenía que esperar para bailar...
Llevo 4 años en tai chi, no es mucho, ya lo sé, pero hoy por hoy no podría imaginarme un sólo día sin estas clases. Ni que decir tiene que no volví a la danza (no existen suficientes horas en el día)

Mi ilusión es prepararme para ser monitora y dedicarme a enseñar al máximo de personas posibles. Al margen de tecnicismos y palabrerías, la práctica es la que realmente te da lo que necesitas, de hecho, cuando alguien me pregunta, sencillamente le respondo que debería probarlo. No es lo mismo que te hablen, o que veas una clase desde fuera, como en la danza, realmente necesitas experimentar y pasar la barrera de la mensualidad, que, como todo, lleva su tiempo ver los resultados.