El despertar de la energía sexual durante la pubertad, intensifica las energías del deseo, de relacionarnos con otros y de la búsqueda de placer. La personalidad del adolescente es reorientada en nuevas direcciones alejándose del ambiente protegido de la niñez. La manera en la que administramos la tremenda potencia de la energía sexual, determina la forma en que nos relacionamos con otras personas, con nosotros mismos y con la tierra que nos sustenta.

 

Existen numerosos problemas que encuentran mujeres y hombres en el desarrollo de la energía sexual; desde cómo administrar la energía sexual con dirección descendente para engendrar otro ser humano, intensificar el amor y relacionarnos íntimamente con alguien hasta cómo desarrollar el potencial de la energía sexual con dirección ascendente para potenciar la salud, el bienestar y acelerar el desarrollo espiritual.

 

Las técnicas energéticas taoístas están estructuradas alrededor del eje central de la sexualidad y la evolución personal que constituye la esencia, conocida como Jing. La transformación y refinamiento del Jing (esencia) genera vitalidad como Qi (energía) y desarrollo espiritual como Shen (espíritu). Cuando el Jing adquiere una dirección ascendente se abren las tres calderas de la conciencia. La ignorancia de las cualidades extraordinarias del Jing o esencia es la base de muchos de los problemas que experimenta el ser humano en su paso por el mundo.

 

La meta de estas prácticas es aprender a utilizar conscientemente los extraordinarios poderes de la energía sexual y a administrarla más responsablemente para beneficio personal y el beneficio de todas nuestras relaciones. La energía sexual es la energía más concentrada que el cuerpo produce. El objetivo de esta energía, cuando sale fuera del cuerpo, es crear otro ser humano. Cuando se mantiene dentro y se conduce hacia arriba a través del sistema de meridianos, genera niveles de conciencia y de vitalidad más elevados, lo cual permite reparar y rejuvenecer las glándulas, el sistema nervioso y los órganos.

 

Dado que nuestras emociones están íntimamente ligadas a los órganos vitales, la energía sexual reciclada es capaz de multiplicar las emociones que fluyen de dichos órganos. Podemos multiplicar una gran generosidad con un nivel infinito de cariño o un odio del tipo más destructivo. El reciclaje de energía sexual exige una práctica regular y mantenida que transforme las emociones negativas. De lo contrario se convierte en un arma de doble filo en manos de un principiante inexperto.

 

Si se ha generado un buen flujo en el sistema de meridianos y en los órganos con las prácticas de base, las prácticas sexuales reforzarán ese flujo con frecuencias más altas. El organismo acabará por reestructurarse, alcanzando un nivel de vitalidad superior que permite ahondar en el proceso de desarrollo. Uno de los resultados del correcto reciclaje de la energía sexual es una mejor percepción de la integridad energética, de los límites personales y de las relaciones sociales basadas en la confianza y el respeto mutuo.