Tai chi chuan (taiji quan)

El Tai Chi Chuan es un arte marcial que aglutina trabajos de chi kung, meditación en movimiento y combate cuerpo a cuerpo.

 

Tai Chi se representa con el diagrama:

 

 

que simboliza la unión armónica de dos opuestos formando una unidad. Yin y yang, negativo y positivo, femenino y masculino, flexible y rígido, contracción y expansión...

La unión yin y yang produce Energía Creativa, la base de toda creación.

 

Así, Tai chi chuan es el arte del taichi, es decir, el arte de unificar yin y yang en un movimiento armónico. Tal y como hacen, por ejemplo, el corazón y los pulmones. Se expanden (yang) a su máximo para después contraerse (yin) a su máximo  y así la respiración se sucede o la sangre es bombeada. Así son los movimientos de la forma, todo el cuerpo se convierte en un gran corazón que bombea fuerza vital.

 

La forma es la serie de movimientos que popularmente se identifica como “tai chi”. Es la práctica más representativa de este arte, aunque no la única. La forma son movimientos de chi kung encadenados, y por tanto, como en el chi kung, proporcionan una gran vitalidad, mejoran la circulación, corrigen la estructura ósea y reeducan el cuerpo facilitando la relajación y el aprendizaje del movimiento siguiendo uno de los principios básicos taoístas: “hacer el mínimo esfuerzo para lograr el máximo resultado” o como dice uno de los clásicos de este arte “con 100 gramos muevo mil kilos”.

 

La práctica de la forma  nos hace más conscientes de nuestra estructura física. Por norma general, tenemos conciencia apenas de algunas partes de nuestro cuerpo, como la cara y las manos y muy poca de otras zonas de nuestra anatomía. La práctica continuada del taichi nos descubre todo el mapa corporal, todas las articulaciones, los huesos, los tendones, etc, sintiéndonos más presentes y completos.

 

También la memoria se fortalece, especialmente la memoria corporal al tener que recordar secuencias de movimientos, así como la coordinación, el equilibrio y la capacidad de estar atento y reaccionar con suavidad a cualquier situación.

 

El conjunto de pácticas llamado tui shou (empuje de manos), parte integral del tai chi chuan, entrena la capacidad de fluir con el movimiento del otro, unificarlo o salir con elegancia de una situación agresiva.

 

Como sistema de defensa personal el tai chi chuan puede ser muy eficaz.  Más allá de eso, comprender su aplicación marcial, los principios de movimiento y relajación consciente, el asentamiento en la tierra y el movimiento de la fuerza vital se integra en nosotros estableciendose en nuestra  manera de actuar cotidiana.

 

Así, la vida y la práctica se convierten, entonces, en una sola cosa con un mínimo esfuerzo. Los movimientos fluidos del Tai Chi Chuan reflejan la manera en que fluimos a través de las situaciones que encontramos en nuestra vida.

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