El sistema I Ching Dao

El sistema I Ching Dao es un programa de desarrollo personal estructurado por el maestro Juan Li. Basado en las enseñanzas taoístas, utilizando al antiguo clásico de la cultura China conocido como el I Ching, como guía de las diferentes etapas de desarrollo del canal central de la conciencia individual.

 

El programa I Ching Dao de desarrollo personal está dividido en cinco etapas que permiten al practicante familiarizarse progresivamente con el cuerpo físico, cuerpo energético, cuerpo emocional y mental para gradualmente acceder al estado original del ser que se conoce en el sistema taoísta como “La Mente Original” o “Cuerpo del Tao”.

 

Las diferentes técnicas energéticas de los cinco niveles van progresivamente liberando obstáculos desde el plano físico al más sutil con una secuencia de trabajo adaptada a las necesidades de la vida cotidiana.

 

Las numerosas disciplinas que abarca el sistema I Ching Dao forman una estructura que se representa como un árbol de prácticas en el cual el tronco consiste de las técnicas de concentración y meditación esenciales para desarrollar el potencial de la conciencia individual y las ramas, las técnicas de apoyo para refinar la conciencia individual desde diferente vías de trabajo energético, tales como el masaje, la nutrición adecuada, secuencias de movimientos físicos y energéticos como el Tai Chi y el Chi kung, prácticas del sueño y trascendencia, peregrinaje, y muchas otras.

 

El programa de desarrollo personal que se inicia en el I Ching Dao no está limitado a beneficios durante la vida, sino que está enfocado al proceso de trascendencia después de la muerte, en el que la continuidad de conciencia se orienta hacia una dimensión con la que el practicante se ha familiarizado durante las fases de entrenamiento.

 

Para lograr llevar a cabo un programa de desarrollo personal acelerado es necesario el que las prácticas internas se complementen con acción altruista en el ambiente en que uno se desenvuelve. Este paso, imprescindible, no solamente eleva la conciencia del practicante, sino que, en las palabras del I Ching, “el practicante deja los sitios por donde pasa, mejor que los encontró.”

 

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