Uno de los problemas más comunes que afectan al trabajo energético es la falta de integridad energética debida a una confusa definición de los límites personales. Esta confusión de los límites permite que se sea fácilmente afectado por energías negativas, se tenga una sensibilidad extrema a otras personas y lugares, se hallen dificultades a la hora de proteger nuestro entorno, se quede abrumado ante personas con fuerte personalidad, se vea envuelto en situaciones con las que no está de acuerdo, etcétera.

Todos estos factores son síntomas de que el sistema energético y, sobre todo, los puntos energéticos de la Órbita microcósmica no vibran en la frecuencia adecuada o están bloqueados. Como consecuencia de ello, al organismo le es muy difícil mantener su integridad energética. Las emociones reprimidas y soterradas pueden producir la sensación de que somos víctimas de las circunstancias y de que "no tenemos suerte". A nivel estructural, puede ocurrir que la persona no disponga de una correcta conexión con las energías del cielo y de la tierra y que éstas, de rebote, estén circulando deficientemente o muy por debajo de su potencial vibratorio.
  Para poder resolver este problema es fundamental conectar con la tierra estableciendo una práctica cotidiana. Hay que trabajar con el sistema de meridianos más intensamente a través de la Órbita Microcósmica. Hay que empezar a eliminar la carga emocional y favorecer un mejor flujo energético con los Sonidos curativos y la práctica Armonizar los Cinco Elementos. Hay que expandir la personalidad desplazando la atención; es decir, pasar de una focalización exclusiva en uno mismo a un sincero proceso de entrega y ayuda a los demás. Paradójicamente, cuando desplazamos el enfoque de uno mismo hacia otros, percibimos nuestra situación con mayor claridad y desapego.
  Si uno refuerza sus límites con protecciones mágicas o métodos egoístas, el resultado no deja de ser una mayor sensación de aislamiento y de paranoia que, en el futuro, termina por bloquear el flujo de Energía Creativa a través del organismo. La integridad energética es un resultado de equilibrio energético y no se puede forzar artificialmente con métodos que evitan trabajar nuestros estados emocionales negativos.
  La capacidad para mantener cuidadosamente la propia integridad energética se traduce en un respeto a los límites de los otros y en un sentimiento de bienestar en cualquier lugar y frente a cualquier persona o situación.