El Árbol de las Prácticas



El programa I Ching Dao de desarrollo personal está dividido en cinco etapas que permiten al practicante familiarizarse progresivamente con el cuerpo físico, cuerpo energético, cuerpo emocional y mental para gradualmente acceder al estado original del Ser que se conoce en el sistema taoísta como “La Mente Original” o “Cuerpo del Tao”. Las numerosas disciplinas que abarca el sistema I Ching Dao forman una estructura que se representa como un árbol de prácticas en el cual en el tronco están de las técnicas de concentración y meditación esenciales para desarrollar el potencial de la conciencia individual y en las ramas (en el dibujo representadas por los frutos naranja), las técnicas de apoyo para refinar la conciencia individual desde diferente vías de trabajo energético. El programa de desarrollo personal que se inicia en el I Ching Dao no está limitado a beneficios durante la vida, sino que está enfocado al proceso de trascendencia después de la muerte, en el que la continuidad de conciencia se orienta hacia una dimensión con la que el practicante se ha familiarizado durante las fases de entrenamiento.

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